Por Javier Valero - @Valero_VLC
Domingo
Domingo
Despierto aturdido y confundido, por lo que empaqueto rápido y me bajo al bar, buscando sanación. Es Madrid, y es un bar cerca de la estación de Estrecho. Dejo la bolsa a mis pies y pido al camarero un café con leche y un cruasán a la plancha. Mientras intento que ningún detalle de las pasadas tarde y noche se evapore demasiado rápido, cojo un periódico que más parece un folletín de barrio que un diario de tirada nacional, de tan lamentable que es el nuevo diseño de su portada. Entre absurdas noticias de casta que un domingo por la mañana no interesan a nadie, el suplemento central cierra con una columna de Manuel Jabois. He leído esta sección en semanas precedentes, pero hasta ahora, hasta este preciso domingo, no me he dado cuenta de que quería replicarla yo. Así que, una vez más, plagio a mis semejantes y me lanzo con este nuevo formato. A ver cuánto me dura. Hasta que me aburra. Y que me perdone Jabois.